A pesar de los últimos avances en reproducción, las tasas de implantación están  alrededor del 25%.  La implantación embrionaria continúa siendo la última gran barrera en estos tratamientos. Durante esta se establece un diálogo entre el embrión y desconocemos los factores que hacen que unos embriones implanten y otros no. En este diálogo el protagonista es el embrión, y la causa más probable de que un embrión no implante o genere abortos es que tenga alteraciones cromosómicas.

Sin embargo incluso con óvulo de donante y semen de donante o con embriones en los que se ha confirmado que cromosómicamente no está bien conseguimos embarazo. Hasta en un 20% de los casos parece que el útero materno sería responsable de esta infertilidad. Algunas causas de esto son bien conocidas como el útero miomatoso, la presencia de adherencias pólipos o malformaciones. La presencia de miomas sobretodo sin son grandes o afectan a la cavidad uterina dificultarían el embarazo. En ocasiones se pueden operar, pero a veces esta intervención es arriesgada y ante el miedo de poder perder el útero en la intervención se prefiere no operar.

También hay factores inmunológicos por los que la madre rechaza los embriones. Algunos como el síndrome antifosfolípido tienen un tratamiento bien definido, pero en otros casos no hay ningún tratamiento que consiga resolver el problema.

Por último en ocasiones el factor uterino es la causa sencillamente porque el útero no existe. Este es el caso de las mujeres que han perdido el útero por diversos motivos: sangrados, tumores etc…

Cuando no existe útero o este no responde a los tratamientos médicos incluso ni a tratamientos experimentales, la surrogación uterina puede ser la solución para que estas mujeres consigan ser madres. Es decir que otra mujer que se preste voluntaria geste el embrión hasta que se convierta en un bebé viable.

Por desgracia, esta práctica no es legal en España y las parejas se ven obligadas en ocasiones a viajar al extranjero y confiar en personal sanitario que no conocen, y hacer pruebas y tratamientos médicos a distancia. La incertidumbre sobre el control médico de las madres surrogadas es una de las principales causas de preocupación. Además en algunos de estos países la inseguridad jurídica es enorme y las parejas se encuentran con serias dificultades incluso para sacar a los niños del país y más aún para inscribirlos posteriormente en el Registro Civil.

Por todo ello es importante que desde España haya profesionales: tanto médicos como abogados que se ocupen de asesorar y supervisar todo el proceso.