Coronavirus es el nombre de una familia de virus de los que hasta la fecha se conocen 39 tipos. Parece que proceden de virus que habitualmente infectan a animales y puntualmente saltan al hombre, pero no está claro. Pueden ocasionar cuadros leves como el resfriado común u otros cuadros más graves. Aparte de la actual pandemia por el Codvid 19, se conocen otras dos pandemias por coronavirus: el SARS de 2003 y el MERS de 2012. Lo que las caracteriza a las tres es debutar como un Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). Según datos de la OMS, el SARS de 2003 afectó a 8439 personas y produjo 812 muertes. Se originó en China y se extendió fundamentalmente a Canadá, Singapur, Taiwán y Vietnam. La segunda pandemia por coronavirus se originó en Arabia Saudita en 2012 y infectó a 2102 personas. Se la denominó Síndrome Respiratorio del Oriente Medio (MERS)

La diferencia fundamental con la pandemia es que el Codvid 19 aunque es menos letal pero mucho más contagioso que el SARS de 2003 y el MERS de 2012. La consecuencia, es que hay muchísimas más personas más infectadas, los servicios sanitarios se tienden a colapsar y aunque la mortalidad sea más baja, el número total de muertos es mucho mayor.

Los datos que teníamos hasta el momento, era que ninguno de estos tres virus pasaba de la madre al feto, es decir, no había transmisión vertical. Sin embargo, según una reciente publicación de la prestigiosa revista Jama de este 26 de marzo, un bebé nacido en Wuhan el 22 de febrero tenía ya anticuerpos IgM frente al virus a las dos horas de nacer. 

El SARS de 2003 y el MERS de 2012, sí afectaban de forma más severa a las embarazadas. Se han descrito un aumento de la tasa de abortos y de prematuridad, así como de retraso del crecimiento intrauterino. Parece que estas complicaciones se relacionan fundamentalmente con la gravedad del estado materno, es decir, al estar la madre muy grave, no le llega suficiente aporte de sangre y oxígeno al feto. Un estado de respuesta inflamatoria excesiva en la madre también podría ocasionar defectos de placentación y contracciones uterinas. 

Otro aspecto para tener en cuenta es que el antiretroviral utilizado para el tratamiento de estos virus, las Rivabirinaes embriotóxico y teratogénico, es decir no se debe utilizar en el embarazo. 

Respecto al actual Codvid-19, tenemos muy poca información aún, pero parece que no afecta especialmente a las embarazadas. Es más frecuente en varones y las embarazadas no tienen peor evolución que la población general. No se ha visto aún un mayor número de complicaciones y la mayoría de los bebes nacen sin ningún problema.

Sin embargo, la recomendación es aún ser muy prudente. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF), La Sociedad Europea de Fertilidad (ESHRE) y la Sociedad Americana de Fertilidad (ASRM) recomiendan por el momento no realizar transferencias de embriones hasta que tengamos más información. 

La recomendación de la OMS por otra parte es testar, medir y diagnosticar al máximo para poder frenar la epidemia. 

Sólo conociendo la realidad de la situación se pueden diseñar estrategias para combatirlo y al mismo tiempo ofrecer a los pacientes una información veraz que les permita tomar decisiones sobre su deseo reproductivo.

En algunas mujeres posponer la maternidad sine die puede suponer tener que renunciar a ella definitivamente.

Por todo ello y siguiendo las recomendaciones de las sociedades científicas no recomendamos la transferencia embrionaria hasta que tengamos más información al respecto.

Sin embargo, para poder ayudar las parejas durante el estado de alarma, ofreceremos primeras consultas de fertilidad gratuitas por videoconferencia desde hoy lunes 30 de marzo hasta el 10 de abril.  La idea de esto es poder empezar a estudiar y asesorar, incluso tratar a las parejas, para que cuando sea recomendable el embarazo de nuevo, sea mucho más fácil conseguirlo.