En España hay muchísimos Centros de Reproducción Asistida y muchas veces resulta difícil decidir en quien confiar. La mayor parte de los pacientes tienen que basarse en criterios externos y subjetivos: marketing, resultados publicados, impresión del primer especialista que los ve. Por desgracias, los resultados no son siempre los esperados. El paciente con frecuencia desconoce como funciona realmente un Centro de Reproducción Asistida y que factores son los más decisivos para optimizar los resultados en su caso.

El Laboratorio de Reproducción Asistida, la experiencia del ginecólogo y la habilidad del embriólogo, son probablemente los factores más decisivos en las probabilidades de embarazo.

Con frecuencia cuando se va a un Centro de Reproducción Asistida se desconoce la experiencia de los profesionales que nos atienden. Se confía en la marca de la clínica y a veces el paciente no sabe ni el nombre de su médico.

Sin embargo, el papel del ginecólogo es fundamental para realizar un diagnóstico preciso y diseñar una estrategia terapeútica adecuada. En concreto, la habilidad y la experiencia del ginecólogo en la transferencia embrionaria es un factor fundamental en los resultados. En Estados Unidos, para poder realizar tratamientos de fertilidad es necesario ser ginecólogo especialista en Endocrinología Reproductiva e Infertilidad REI (Reproductive Endocrinology and Infertility Doctor). Esto se consigue después de haber trabajado al menos 3 años en una unidad de Reproducción Asistida. En España hay muchos médicos realizando tratamientos de fertilidad que no son ni siquiera ginecólogos. También es frecuente encontrar realizando tratamientos de fertilidad, ginecólogos extranjeros que sólo están autorizados a trabajar en España como licenciados, pero no como especialistas.

Es fundamental que el paciente pueda acceder con total transparencia al Curriculum y a la experiencia previa del médico que le atiende.

La experiencia del embriólogo también es fundamental. Hay puntos especialmente importantes que requieren gran habilidad y experiencia como la microinyección de los ovocitos o la biopsia embrionaria. El paciente debe conocer quien es el embriólogo que manipula sus embriones y cual es su trayectoria

Los recursos técnicos del laboratorio también marcan la diferencia. Es importante, que el laboratorio disponga de un sistema de presión positiva en el aire y unos filtros adecuados que mantengan el laboratorio de FIV limpio de sustancias volátiles. Las incubadoras deben ser de suficiente calidad para permitir la supervivencia de los embriones hasta el estadio de blastocisto. Los sistemas de time-lapse permiten ver los embriones sin necesidad de sacarlos de la incubadora y consiguen maximizar la transparencia y objetividad pero no todos los laboratorios lo tienen.

En definitiva, el paciente debe exigir la mayor transparencia tanto en los medios técnicos como humanos empleados en su caso.